facebook
     
 
Encuentros, jornadas y congresos
 
 

enero 2017

 
 

JORNADA EUROPEA DE ESCUELA
BARCELONA - 21 y 22 de enero 2017
JEE2017 JEE2017
JEE2017 JEE2017

El saber del analista y su saber hacer
texto de presentación de la jornada por Colette Soler

Que un analista sepa mucho, no hay duda. Ante todo por su propio análisis dado que podemos hablar de “psicoanálisis, didáctico”, la coma indicando que, en efecto, no hay otro, porque cada uno conlleva una enseñanza. Luego sabe por la diversidad de sus estudios de los textos , que desde hace más de un siglo de Freud a Lacan, han intentado conceptualizar la experiencia. Pero el interrogante se refiere al saber con el que opera y con la particularidad de los casos que trata y que hace posible aquello que Lacan ha llamado el Acto analítico propiamente dicho.

Cuando Lacan da como título a sus conferencias en Sainte Anne de l970, “El saber del psicoanalista”, precisa que se dirige a otros clínicos que los psicoanalistas, a los internos en psiquiatría eventualmente ahí presentes. Era para decirles que, desde Freud, no hay otra vía a lo real del parlante, que no pase por el lenguaje. De su analizante mismo de quien al comienzo lo ignora todo, al final el analista no sabrá más que aquello que el decir analizante haya escrito con la ayuda de la interpretación sobre el “muro del lenguaje”, de fantasma a síntoma.

EL término de “saber” que Lacan ha introducido constituye en el psicoanálisis una paradoja. En primer lugar porque el inconsciente es aquello que precisamente no se sabe, es pues un no-sabido y luego porque el modelo de saber que proporciona la ciencia excluye por definición a la subjetividad que sólo proporciona verdades singulares. Lacan ha propuesto una bella fórmula para la paradoja: los analistas son "Los psicoanalistas son los sabios de un saber acerca del cual no pueden conversar.” y del cual solo se sabe que proviene de su propio análisis conducido hasta sus consecuencias. Por ello se sueña con el saber verdadero de la matemática, con el de los matemáticos que pueden entre ellos hablar de él, aunque su gestación no culmine jamás.

Todo lo cual no impide que se plantee la pregunta acerca de lo que “debe” saber el analista, ¿qué es lo que tiene que saber?, retomando las expresiones de Lacan cuando denuncia “la mistagogia del no-saber”.

¿Qué es pues este saber? ¿Que hay inconsciente?, ¿Se refiere a qué es el inconsciente?, ¿A cuáles son sus consecuencias reales?, ¿Al saber de aquello que opera de analista a analizante en el dispositivo inventado por Freud? ¿Es saber acerca del final del proceso? Etc.

Lacan ha producido el acto analítico, noción estructural solidaria de poner en ejercicio el inconsciente en cada análisis, para marcar que la función causal, la función operatoria del analista, es función del saber adquirido en su análisis. Pero, el saber-hacer ¿no es acaso algo distinto, algo que nos remite a las contingencias de las particularidades? Lacan lo ha evocado a veces señalando que sólo se es responsable justamente dentro del límite del propio saber-hacer. Esto equivale a decir que ese saber-hacer no es atribuido a una elección del sujeto. ¿Provendría entonces de los dones de la naturaleza? En todo caso se lo supone distribuido de modo desigual, más cercano a las capacidades que al saber. En efecto, de manera general, desde la cocinera al artista y pasando por las artes liberales, un saber-hacer es un hacer del cual no responde saber articulado alguno. No obstante, en ciertos campos se lo puede adquirir parcialmente mediante el ejemplo y se lo puede perfeccionar mediante el ejercicio, tal como sucede con el “toque” de la cocinera. No obstante, para el analista no hay ejemplo alguno que valga para su acto, lo debe reinventar a cada vez; tampoco sirve el ejercicio, porque lo que se acumula con la experiencia más bien produce efectos de estancamientos. Por otra parte, no se trata tampoco de sus propios méritos porque el análisis no es … su obra.

¿A qué puede aplicarse entonces el saber en el análisis? ¿A la proximidad con el inconsciente? ¿Al “manejo” de la transferencia?, ¿A saber hacer ahí con la verdad? ¿A hacer semblante de objeto?

¿Iría entonces en el sentido de la rutina del psicoanalista funcionario que sabe apretar los buenos botones, o más bien en el sentido de una inventiva casi artística?

Y de manera más específica: ¿de dónde proviene eso que no es una aplicación de un saber? Con su ligera connotación de talento personalizado ¿no es lo que vuelve a traer el oscuro componente personal que toda formación analítica apunta a contener para hacer posible la famosa “neutralidad benevolente” de la que hablaba Freud, esa puesta en suspenso de las características propias del analista sin la cual el psicoanálisis se convierte en una reeducación normativa? ¿No sería en la cura la última incidencia del ser propio del analista que se pone a cuenta de su fantasma o de su síntoma?

¿Cómo asegurarse de que la fecundidad que se le imputa y de la cual a veces se halaga a tal o cual, no le dé tanto color de singularidad, de tal manera que se emancipe de las finalidades analíticas?

Colette Soler, 24 de julio del 2016

Comisión Científica
Maria Luisa de la Oliva (CAOE, EPFCL-España-F9), Rithée Cevasco (Secretariado del pase, EPFCL-España-F9), Colette Soler (CAOE, EPFCL-Francia), Patricia Zarowsky (Secretariado del pase, EPFCL-Francia), Maria Teresa Maiocchi (CAOE, EPFCL-Italia-FPL), Mario Binasco (Secretariado del Pase, EPFCL-Italia-FPL)

Comisión de Organización
Ana Martínez (coordinación), Jorge Chapuis, Ramon Miralpeix, Guillem Pailhez

Traducción simultánea a tres lenguas:
castellano, italiano, francés

 

 
    JULIO 2014  
 
   
VIII Encuentro internacional de los Foros y de la EPFCL
PARIS 25, 26 y 27 de julio 2014

Las paradojas del Deseo

 
    octubre 2013  
 

2013 - 2n LLEVANT CÀRTELS

Una jornada de càrtel és una exposició de treball per part de persones amb interès per la teoria de Freud i de Lacan. És una producció rigorosa per part dels cartel·litzants interessats en la teoria i la clínica psicoanalítica. El càrtel ofereix la possibilitat d'avançar en el saber tenint en compte el subjecte. Dóna també al treball d'elaboració una dimensió d'experiència més enllà de l'estudi dels textos de referència, per altra banda imprescindible.

Programa

9:45 Recepció
10:00 Obertura de la Jornada. Andrés Fernández
10:10 1a taula
Dependencia  y discurso social, Palmira Dasí Asensio
El principio de incertidumbre: la apuesta por el vacío
, Sabino Cabeza Abuín
Nuevos discursos en colectivos en riesgo de exclusión cultural, social y econòmica, José Fco. Borja Ortiz
Coordina : Jorge Chapuis
11:30 2a taula
L'escriptura del desig, Manel Rebollo
¿Qué política para la cura?, Vanessa Nuñez
Coordina : Pilar Dasí
12:30 Pausa i café
13:00 3a taula
Consums de tòxics en la neurosi i en la psicosi, Elisa Grau
El caso. Su transmisión
, Alfredo Aloisio
Coordina
: Franc Estevez
14:15 Clausura

 
  Septiembre 2013  
 


Jornada en Barcelona

21 septembre 2013

Respostes des de la ciutadania i la psicoanàlisi davant el desmantellament de l'estat del benestar

Des que va esclatar l'anomenada crisi econòmica estem assistint a un fet inqüestionable: Hi ha un malestar profund i creixent que corrou els fonaments del model social sorgit després de la segona guerra mundial. No es tracta d'un nou contracte social sinó del desmantellament de l'estat del benestar i de "crisis personals" i socials que costen vides humanes i enormes patiments. Alguns han decidit acabar amb els drets conquerits al llarg de dècades i d'enormes esforços per part dels ciutadans, i hem entrat en un context de guerres civils i de progressives i perilloses fractures socials a les quals ningú no hi veu una sortida clara.

A salut mental assistim cada dia a persones que han fet intents de suïcidi i/o pensen en desaparèixer o fer-se invisibles. No és això una crisi?  Les desigualtats socials s'agreugen dia a dia  i tota una generació, ben preparada, no té cap mena de futur a menys que s'integri en la perversió del discurs neoliberal. Com psicoanalistes podem dir i fer, però també hem d'establir sinèrgies amb altres persones i disciplines (professionals de l'àmbit social, del món educatiu, de justícia, de l'art, etc.)

En aquesta jornada volem fer una reflexió ètica i compromesa al voltant de les transformacions socials imposades i dels seus estralls: l'atur, la pobresa i l' exclusió social i també presentarem les iniciatives que s'estan portant a terme en el districte de l'Eixample de Barcelona i en la comarca del Baix Llobregat.

PROGRAMA

9.30: Recepció i entrega de documentació

10 – 11.30: Conversa amb:

 

Germán Cano (Profesor de Filosofia de la Universidad de Alcalá de Henares) i
Josep Moya (Coordinador de l’Observatori de Salut Mental de Catalunya).

Moderadora: Raquel Jiménez (psicoterapeuta del Servei d’Assistència Multiprofessional de Sant Celoni i psicoanalista)

11.30-12h: Descans

12-13.30: Experiències:

 

Un grupo llamado Dignidad. Daniela Aparicio (psicoanalista, AME de la EPFCL, Fòrum Psicoanalític Barcelona).
L’impacte de la crisi en el treball social. Camí cap a l’acció comunitària. Isabel Fontanet (Treballadora social del districte de l’Eixample).

Moderadora: Àngels Petit (presidenta del Fòrum Psicoanalític Barcelona)

Secretaria Tècnica: Fòrum Psicoanalític Barcelona - Tel. 934 108 317
Horari de secretaria: dilluns a dijous de 19:30 a 21:00
Inscripció gratuïta per email > info@epfcl-fpb.org
Lloc: CaixaForum Barcelona
Centre Social i Cultural de l’Obra Social “La Caixa”
Av. Francesc Ferrer i Guàrdia, 6-8, 08038 - Barcelona
Amb el suport de:

 

 
 
  Julio 2013  
 

LA ORIGINALIDAD DE LA RESPUESTA PSICOANALÍTICA
ANTE EL ESPECTRO AUTISTA
Diagnóstico diferencial y tratamiento

Barcelona,7 y 8 de junio 2013
Casa del Mar, C/ Albareda 1

Nací el 31 de enero de 1979, un miércoles. Sé que era miércoles porque para mí esa fecha es azul, y los miércoles siempre son azules, como el número nueve o el sonido de voces discutiendo...

Los números son mis amigos y siempre han estado cerca de mi. Cada uno de ellos es único y cuenta con su "personalidad". El 11 es simpático y el 5 chillón, mientras que el cuatro es tímido y tranquilo. Es mi número favorito, me recuerda a mi mismo. Algunos son grandes: 23, 667, 1179, mientras otros son pequeños: 6, 13, 581. Algunos son preciosos, como 333, y otros feos, como 289. Para mi cada número es especial...

A veces manifiesto respuestas visuales y emocionales frente a todas las cifras, hasta diez mil, como si contase con mi propio vocabulario visual y numérico. Igual que un poeta elige sus palabras, para mí algunas combinaciones de números son más bellas que otras: unas van bien con números más oscuros, como los ochos y nueves, pero no tan bien con los seises.

Si veo un número que experimento como especialmente atractivo en el cartel de una tienda o una matrícula, siento un escalofrío de excitación y placer. Por otra parte, si los números no se ajustan a mi manera de sentirlos, si por ejemplo, el cartel del precio de algo en una tienda es "99" y está en rojo o en verde (en lugar de azul), me siento incómodo o irritado.

Daniel Tammet, conocido autista y autor del libro Nacido en un dia azul,
Editorial Sirio.

inscripción...

La comisión de organización
Xavier Campamà, Roser Casalprim, Miquel Gómez, Raquel Jiménez, Ramon Miralpeix, Àngels Petit

La comisión científica
Bittori Bravo: mvbravo@euskaltel.net
Matilde Pelegrí: matildep@copc.cat
Trinidad Sánchez-Biezma: mtlander@hotmail.com
Ramon Miralpeix: Miralpeix@copc.cat

Organiza
ACCEP: Associació catalana per a la clínica i l’ensenyament de la psicoanàlisi
RHIPNA: Red Hispanohablante de Psicoanálisis con Niños y Adolescentes
FPB: Fòrum psicoanalític Barcelona

Con los auspicios de
FFCLE: Federación de foros del campo lacaniano en España

descarga PDF

 
    JUNIO 2012  
 
   

1er Llevant de carteles
del Camp Lacanià
2 de juny de 2012

ENCUENTROS EN EL CARTEL

El analista está solo en su práctica. Tal es el grado de soledad que ni siquiera su persona está presente en el encuentro con el paciente. Sólo un sujeto cabe: el analizante. Del lado del analista, la soledad de su acto, acto analítico, que por estructura no encuentra complicidad ni garantía en ningún otro.

Como contrapunto, los analistas nos encontramos, debatimos sobre nuestras elaboraciones, testimoniamos de nuestra práctica. La actividad compartida con nuestros colegas nos alivia de la soledad del dispositivo y nos permite poner en común saberes e  interrogaciones. Todo ello desde un compromiso particular respecto al Psicoanálisis y la Escuela.   Hay una vía de aproximación a la investigación analítica  que Lacan privilegió el marco de la Escuela.


En el Acta de Fundación de 1964 Lacan propone el Cártel como órgano de base en una Escuela de Psicoanálisis. Se trata de un pequeño grupo integrado por cuatro personas que deciden trabajar alrededor de un tema común. Reunidos, eligen un más Uno, aceptado por todos, quien se ocupa fundamentalmente de que los fenómenos de grupo no obstaculicen el trabajo de cada uno de los cinco.

Se trata de una modalidad de agrupación que tiene asegurada su disolución desde el inicio: a lo sumo dos años, precisamente para no permanecer en la inercia del grupo, atendiendo a una de las máximas que destila la concepción lacaniana de la relación con el psicoanálisis y la Escuela: uno por uno. En esta misma línea, no se trata de un trabajo colectivo, sino que cada uno realiza un trabajo individual. De ello se espera una producción final, y en el mejor de los casos su presentación colectiva para ponerla a la prueba del debate epistémico con sus pares: la transmisión.

En los distintos Foros que sostienen nuestra EPFCL (Escuela de Psicoanálisis de los Foros del Campo Lacaniano) se promueve la constitución de cárteles, en los que se inscriben aquellos que desean hacerlo, tanto miembros de la Escuela como otros que sin serlo se interesan por el estudio y la investigación en psicoanálisis. Con frecuencia para algunos es ésta la puerta que les lleve en un segundo momento a interesarse por los foros y la Escuela. El próximo 2 de junio 2012 tendrá lugar, en Tarragona, el 1er Llevant  Càrtels del Camp Lacanià, organizada por los foros de Barcelona, Tarragona y Valencia de nuestro Campo Lacaniano. Una iniciativa que nace con vocación de serie y en la que deseamos contar con la presencia de cada uno de aquellos que se interesen.

 

Programa

10:00     Recepció

10:15   Tractaments de la diferència; diferències de tractament.

- El enfermo mental en los regímenes totalitarios. Jordi Alamán, cartelizante miembro del Foro Lacaniano de Valencia

- Direcció de la cura en l'autisme i la psicosi. Àlex Rodríguez, cartelitzant membre del FPB i de la EPFCL

- El fantasma pervers. Franc Estévez, cartelitzant membre del Fòrum psicoanalític Tarragona i de la EPFCL.

Modera: Manel Rebollo, president del Fòrum psicoanalític Tarragona i AME de la EPFCL

10:15   Allò que fa estructura.

- Estatut del cos en la neurosi obsessiva. Anna Gasull, cartelitzant membre de la EPFCL i del FPB.

- Estructura del crim. Montserrat Pallejà, cartelitzant membre del FPT i AME de la EPFCL

- Las estructuras clínicas a través del cine: en busca de una mirada. Pablo Ferrando, cartelizante miembro del FLV

Modera: Palmira Dasí, delegada de cárteles de la EPFCL-EspañaF7 y miembro del Foro Lacaniano de Valencia

12:45   Pausa - Cafè.

13:15   Desig, gaudi... satisfacció?

- Satisfacció: topall de l'anàlisi? Xavier Moriones, cartelitzant a Tarragona

- Deseo y no-muerte. Miguel Tejedor, cartelizante miembro del Foro Lacaniano de Valencia

- El cártel y la compacidad. Jorge Chapuis, cartelizante miembro de la EPFCL y del Fòrum Psicoanalític Barcelona

Modera: Xavier Campamà, president del Fòrum Psicoanalític Barcelona i AME de la EPFCL
                                                                                                     

14:30 Clausura

 

 
     
    JULIO 2012  
 
   
VII Encuentro internacional de los Foros y de la EPFCL
RIO de Janeiro

 

 
     
    24 y 25 DE FEBRERO 2012  
 
   

Preludio I - Preludio II - Preludio II
Mesa redonda previa

más información en la WEB de F7 > consultar

El psicoanálisis no es ni un misticismo ni una hermenéutica. Es algo difícil de transmitir, porque aquello de lo que trata no es solo su moterialidad sino algo mucho más viscoso y escurridizo.


Tampoco es determinista en la medida que toma en cuenta la ética del sujeto, tanto del analizante como del analista, manifestándose por la posición subjetiva que se adopte tanto a lo largo como al final y más allá del proceso de la cura, en lo referente al deseo, al goce y al saber.

Pero, ¿qué precipitará su conclusión? ¿Cómo salir de los vericuetos de la verdad mentirosa, de lo indomable de que con la verdad no se alcanza lo real? Lacan nos dirá que será el encuentro con un real sin sentido, lo que permitirá al sujeto analizante poner límite a la satisfacción de su búsqueda de sentido. Momento de consentir en separarse de posiciones de goce en las que se estaba enredado, en las que se abismó en su trabajo analítico. Momento, pues, de una elección ética.

¿Qué saldo de saber vendrá a ese lugar de vacío? El saber en juego que se desvela tras la verdad indomable es que la relación sexual no puede escribirse. Justamente esa es la cuestión: ¿cómo decir aquello que no puede decirse, aquello de lo cual la verdad nos engaña? ¿Cómo bordear en el decir el agujero de lo real? ¿Cómo atravesar el horror al saber para poder situar los rasgos particulares del rechazo al saber? Cernir ese horror permitirá que surja el deseo de saber.

“No hay analista sin que el deseo de saber le surja” dice Lacan en su Nota Italiana. Un saber a inventar a partir de los imposibles inscritos en el lugar de la verdad. Saber que no se trata de descubrir, pues descubrirlo implica la idea de que ya estaba ahí. Saber inédito que puede verificarse por diferentes modos, uno de ellos por la vía del pase.

El deseo del analista está conjugado a los efectos del saber, a sus consecuencias, o mejor dicho, esas consecuencias dependen de cuál sea la posición que adopte el sujeto en relación al saber adquirido en su propio análisis. A lo que haya consentido que advenga de ese saber, a sus límites, adonde haya querido llegar en relación a ese saber acerca del real que le concierne. De todo eso, dice Lacan, hay una cicatriz, y una de ellas será el deseo del analista, que será lo que le pueda permitir sujetar la antorcha para que el analizante vaya haciendo aparecer, tras las sombras de la verdad, esa materia opaca, informe del goce, y si la suerte acompaña, poderlo firmar como propio, como algo que permanecerá ya imborrable. Esta es la apuesta fuerte y en la que se juega una cuestión ética al final de un psicoanálisis. De eso se trata en el bien decir, ese es el acto inventivo.


Preludio I

Xabier Oñativia

Quedan apenas dos meses para que nos encontremos en Madrid en nuestra Jornada Anual de la Escuela. El tema es ¿Cuál es el saldo ético de un psicoanálisis?

La ética es la posición del sujeto a lo real, su respuesta. Lacan nos señala diferentes respuestas del sujeto al final del análisis. A partir de 1967 Lacan se esfuerza en encontrar un final del análisis, por lo que en cada momento considera lo real y las distintas respuestas del sujeto. Así en el Compte rendu del Acto Psicoanalítico nos indica que “el goce considerado como perverso es permitido”. En L’ Eturdit nos dice “que sabrá hacerse una conducta, y hay más de una, incluso un montón”. En la Nota italiana nos señala que una vez cernido el horror a saber, si no hay entusiasmo, no habrá analista ni por asomo. Y en 1976 en el Prefacio a la edición inglesa del Seminario XI, tan en boga en nuestra comunidad nos hablará del inconsciente real y de la satisfacción de fin que no es seguro satisfacer salvo a (l’avoir pesée) haberla experimentado (el analista).

Quisiera hacer algunas consideraciones, dudas y preguntas que
me surgen después de haber trabajado los libros de Colette Soler: Lacan l’inconscient réinventé. Les affects lacaniens y un artículo aparecido en el Mensuel nº 54 La passe réinventée?

A partir de la frase “cuando el lapsus ya no tiene ningún alcance (portée) de sentido, estamos en el inconsciente, se (lo) sabe, él mismo. Más adelante Lacan definirá ese inconsciente como real (soit réel).

De aquí en adelante tendremos dos reales y dos inconscientes.
El real fuera de sentido y el real de lo simbólico. El inconsciente real (ICSR) y el inconsciente estructurado como un lenguaje. Partiendo del análisis del lapsus, Colette. Soler aplica el mismo análisis al síntoma distinguiendo tres tiempos.
1º El síntoma en sí, con sus inhibiciones y angustias.
2º momento, es el síntoma como significante de la transferencia, su conexión con el Sujeto supuesto Saber, la hystorización, la búsqueda de su verdad y su sentido.
Y 3º cuando pierde su alcance de sentido, como un saber sin sujeto apareciendo la verdad como medio dicha, que nunca alcanza lo real y como mentirosa que acarrea la caída del SsS. Eso conllevará a poderse identificar con el síntoma, reconocerse en él y a la posibilidad del final del análisis. Ya que por medio del lapsus nunca se podrá llegar al final del análisis, ya que siempre se está sujeto a la aparición de nuevos lapsus. El síntoma al entrar en el trabajo asociativo hemos visto que funciona como significante (de la transferencia), como diferente y asociado a los demás significantes, pero cuando ya no tiene alcance de sentido, se transforma en letra, idéntica a sí misma, separada de la cadena, no estructurada ya como un lenguaje. En definitiva como un elemento del ICSR, como un elemento de lalangue.

Lacan también nos dice al principio del Prefacio, que cuando ponemos atención en el ICSR, salimos de él. Además es sólo el analizante el que sabe que ha llegado al inconsciente real, no el analista ni tampoco el cartel del pase y si el analizante piensa en él, se sale del ICSR. Entonces ¿Cómo poder dar cuenta de ello? Colette Soler responde, a través de la variable no epistémica. La satisfacción de fin. En efecto como de todas formas el ICSR, es inagotable, sólo se llega a conocer algunas briznas, siempre pueden aparecer nuevos elementos de ese ICSR a los que el parlêtre intentará dar sentido a través del espejismo de la verdad mentirosa y de nuevo recomenzar el proceso. Para que eso se pueda parar “no hay otro término que la satisfacción que marca el final del análisis”. Pone un término a los amores con la verdad. Es una satisfacción diferente de la satisfacción de la búsqueda de la verdad, de querer dar sentido.

¿Quién podrá captar esa satisfacción diferente, que pone término a la búsqueda de sentido? Otro analizante que, habiendo llegado a las fases finales del análisis pero que no se resigna a no dar sentido, que cree todavía en el SsS y que sigue enredado en sus amores con la verdad y que no acepta un saber sin sujeto. Ese otro analizante, el pasador, está en posición de captar cómo el pasante ha podido dar ese paso suplementario y por tanto obtener la satisfacción de final. “Ya que no hay forma de pavonear, fingir (se donner les airs) si no se está ahí”. C. Soler. Les affects lacaniens. PUF. Pag. 145

En esta fase final el analista tiene una responsabilidad, una urgencia a producir esta satisfacción, si no, se privaría al analizante del efecto terapéutico mayor que es el efecto de final. Pero de eso nunca se está seguro a no ser de haberlo experimentado (pesée) bien sea en su propio análisis o bien sea en otras curas. Y así “cuando en un análisis, y al uso, el goce opaco de un elemento cualquiera resiste a dar sentido, acaso, se acordará que todo lo real no puede ser tratado por el sentido. Entonces, acaso, se guardará de pedir sin tregua todavía un esfuerzo hacia el sentido que, él también, al uso, conduce al impasse. Reconocerá, y termino en este punto, reconocerá el real allí donde está, inverosímil, pero haciendo límite al “hacer verdad” (faire vrai) del análisis” (C. Soler. Les affects lacaniens. PUF. Pag. 147)

Este se acordará, reconocerá para poder poner término a esta búsqueda de sentido y poder producir esa satisfacción del final, es decir, para poder finalizar el análisis y que este no sea interminable es un analista que piensa, que calcula, que actúa como sujeto y además como sujeto que sabe ¿No es esto un poco contradictorio con lo que Lacan dice en el Compte rendu del Acto Psicoanalítico? Allí es taxativo: “el psicoanalista en el psicoanálisis no es sujeto, y que al situar su acto de la topología ideal del objeto a, se deduce que es no pensando que opera” (J. Lacan Autres écrits. Seuil. Pag 377.)

Para Colette Soler está muy claro, es la satisfacción de fin, (de final) la que pone el término a los amores con la verdad. Lo que Lacan dice es: “el espejismo de la verdad, de la que sólo la mentira es de esperar (es lo que se llama la resistencia en términos educados) no tiene otro término que la satisfacción que marca el fin del análisis” (J. Lacan Autres écrits. Seuil. Pag 572)

¿No se puede también entender que es el final del análisis la que produce la satisfacción?

Esto me hace interrogar la satisfacción de fin, con la identificación al síntoma. El neurótico tiene un síntoma, sufre con él y cree con Freud que es a causa del síntoma que no tiene relaciones sexuales satisfactorias. Sueña con la relación sexual una vez desembarazado del síntoma. Una vez que en el análisis el síntoma no tiene ya alcance de sentido comprobará que viene al lugar donde la relación sexual no puede escribirse, parará de darle sentido, cesará su queja y sufrimiento y así podrá identificarse a él y podrá usar de él.

En 1992 en Lecciones clínicas del pase: I, Colette. Soler habla ya de satisfacción. “salir del discurso analítico, es salir de la demanda transferencial… Esta salida comporta una satisfacción específica. Es una nueva reorganización de la libido, que queda disponible para otros fines que los que se consumían en el discurso analítico. Se experimenta como una nueva ganancia de deseo. El sujeto puede estar más o menos satisfecho de lo que su análisis ha producido de saber y de cambios previos, pero en todo caso está satisfecho de poner un término ahí “(d’y mettre un terme). (Comment finissent les analyses. Champ Freudienne. Seuil. 1992)

Estas son algunas de mis preguntas y dudas acerca de esta tan traída y llevada satisfacción y también sobre el analista en esa fase final. ¿Es la satisfacción de fin la que pone término a los amores con la verdad? O ¿es el final lo que produce la satisfacción? ¿Qué relación tiene con la identificación al síntoma? ¿Qué relación entre el analista que se acordará, reconocerá y el analista que actúa a partir del no piensa, que no es sujeto, que ocupa el lugar de semblante de objeto?

Espero que de todo esto podamos debatir en nuestras jornadas.

 

Preludio II

Rosa Roca

En el seminario de La ética del psicoanálisis, Lacan nos dice que el campo de la ética es el campo de la acción en relación al deseo que la habita y el horizonte de ese campo es el horizonte de la falta, considerando el término “falta en su doble acepción:
- como aquello que falta porque no está ahí
- como pecado

En este mismo seminario propone como guía de un comportamiento ético la pregunta siguiente: “Has actuado en conformidad al deseo que te habita” pregunta que opone a la que plantea Kant, ¿Has actuado de tal manera que puedas hacer regla universal de tu actuación? Al universal de Kant responde con lo particular del deseo.

De la pregunta guía de Lacan se desprende que uno solo es culpable de haber cedido en su deseo, es decir de traicionarse a uno mismo o de consentir a la traición que otro le infiere. De ahí extrae el imperativo ético siguiente: “No ceder ante el propio deseo”.
Este imperativo dio lugar a interpretaciones no siempre bien orientadas.

Años más tarde cuando Lacan se adentra en el campo del goce, lo que nos dice en relación a la culpa es que si de algo es culpable el sujeto es de la falta de goce. Es culpable en la medida en que su bienestar lo compra con goce. La renuncia a lo pulsional con la pérdida de goce que supone acrecienta la espiritualidad pero también la culpa. Para ilustra esto último Freud se refiere en su texto Moisés y la religión monoteísta, al pueblo elegido.

Uno se hace culpable de la falta de goce en la medida en que interiorizó la instancia paterna, esa instancia a la que Freud le da el nombre de superyó una vez interiorizada.. Freud dice que el superyo se produce cuando declina el edipo y el sujeto incorpora su instancia. Si se incorpora al padre y de esa incorporación resulta un superyó “obsceno y feroz”, es porque, como dice Freud en “Duelo y Melancolía”, contra ese padre tenemos muchos reproches y el más importante es hacerle responsable de nuestra propia incompletud, es decir, de la falta de goce. Estamos entonces en el terreno de la ética confrontados al problema del padre.

¿Es posible una ética sin padre? Parafraseando a Lacan diremos que sí es posible a condición de servirse de él, es decir, de su ficción.
Toda ética se basa en un imperativo, ya sea éste el de los bienes, el del deseo, el del bien decir, el del goce e incluso el imperativo del saber que introduce la ilustración. Pero ese imperativo no tiene por qué ser superyoico, sino que puede ser el resultado de un proceso que pone al padre en el banquillo.

El final del análisis que es el final de los amores con el analista, con la verdad, con el saber también es un final del amor al padre y por lo tanto también del odio al padre. No se mata al padre porque al matarlo se le daría existencia, pero sí se le coloca en el lugar que le corresponde, en el lugar de la ficción. El padre no es más que una ficción que sostiene el lugar de la falta, el lugar del amor. Pero el deseo del analista es un deseo advertido de que no hay falta, de que dicha falta no es más que la ficción que vela el desvalimiento absoluto del sujeto, la indigencia a la que uno se enfrenta al final del análisis. No hay falta, no hay padre. Pero aún no habiendo falta esta es fundamental para que se sostenga el deseo, es decir la vida.

Como dice Baudelaire: “Dios es el único ser que para reinar, no necesita existir”. Pero es decisivo estar advertido de su no existencia.

Por lo tanto la ética que se deriva de un final de análisis es una
ética verdaderamente atea, una ética más allá del padre pero no sin medida.

 

Preludio 3

Una reinvención singular

El infierno de los vivos, no es algo por venir, hay uno, el que ya existe aquí, el que habitamos todos los días, y que formamos estando todos juntos.
Hay dos maneras de no sufrirlo.
La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo.
La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizajes continuos : buscar y saber reconocer quién y qué, en mitad del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio.

Al igual que en la cita de Italo Calvino, Lacan esclareció, que no es necesaria la invocación a un infierno como gran A garante y justiciero de nuestros actos. El infierno está mucho más próximo, porque el infierno debuta desde el preciso instante en que uno despierta a su realidad objetivable, por más que esté velada por el fantasma. El infierno anida en las contradicciones que atenazan las identificaciones, en lo que nos hacemos a nosotros mismos, en las cesiones del lado de la palabra, del acto o del deseo. El infierno está alienado a la batuta significante.

Pero es precisamente en ese infierno privado en donde el neurótico se complace en una satisfacción que se presenta atravesada por el sentido de lo que deviene su auténtico partenaire, el síntoma y en la sobreimpresión de significaciones que ahondarían, desde ese vértice, en la infinitud de su inconsciente para emitir reediciones de su nudo traumático.

Se trata de una satisfacción, modulada por la estructura lógica de su goce y comandada por la mentira del Uno, rasgo unario ignoto para el sujeto, que se revela sustraído por a.

No fue otra la revolución freudiana, que la de descubrir la soldadura entre la palabra inequívoca que hace pathos y su inscripción en el cuerpo.

Si ese mismo sujeto que sustentó sus condiciones de vida en la creencia de A, del Uno, en el desconocimiento de una verdad cuyo rasgo es que, en lo real es insabida , entonces, ¿qué satisfacción podría ofertar un análisis a un sujeto? Dicho otro modo, ¿en qué satisfaría al sujeto saber sobre lo insabido de su verdad?

Decantar las identificaciones que coagularon su ser de goce, descubrir que es él mismo y no el Otro quien goza de la incidencia del lenguaje en la subjetividad; aislar que el sujeto en tanto tal, no existe más allá de un enigma despejado a partir de la escansión entre dos significantes; elucidar que el Otro, no solo no sabe sino que siquiera puede rendir cuentas de aquello que es, dejaría al sujeto, una vez transitado su análisis, en una posición de desamparo radical supuesto frente a lo que, otrora , fue su bastión de subsistencia, un desamparo desconocido pero abrigado por la ilusión del efecto transferencial que establece un análisis.

Una cura llevada a su término apunta, en las últimas construcciones de Lacan, al inconsciente real. El inconsciente real tiene su habitat en lalengua y apunta al absurdo del fuera-de-sentido que pondría fin a lo imposible de hacer palabra a aquello que, desde lo netamente lógico, es impronunciable. El momento del pase a lo real, es informulable como enunciado y no entraría dentro del campo de la lógica sino a través de signos.

Lacan en 1976 articula la satisfacción del fin cuando cae la satisfacción arrebatada a la verdad mentirosa. Es un cambio de gusto que tiene en cuenta el fuera-de-sentido del Inconciente Real y que viene a limitar el gusto por los espejismos de la verdad.

La caída del espejismo de la verdad marca la satisfacción del fin.

Al hilo de los preludios precedentes, se abren interrogantes del lado de devenir analista y de cómo testimoniar de la experiencia hysterizante del análisis en el Pase, como puesta a prueba de la falta de la falta, en tanto ésta misma, hace lo real.

Testimoniar del recorrido propio y hacerlo en relación al trabajo en la Escuela, son horizontes que se perfilan para todo aquel que trabajó de forma decidida por su propio análisis y por la causa analítica.

Pero también podemos plantearnos qué ofertaría un análisis culminado a un sujeto que simplemente, desea continuar con su vida, aún a sabiendas de que, siendo el mismo que fue, ya nada para él, hombre o mujer, será lo mismo.

¿Qué consecuencias del final entonces?

Freud respondió a un periodista, hace algo menos de un siglo, le cito, que una persona sana, es aquella que puede amar y trabajar.

¿Cómo se amaría entonces?, ¿cómo se trabajaría a partir de un análisis?, podrían ser cuestiones a incluir, debatir y considerar también en el encuentro que vamos a tener en nuestras VII Jornadas Nacionales de Escuela en Barcelona.

Palmira Dasí

 
 


mesa redonda previa

"Los afectos en la red"
"Redes Sociales y Subjetividad Contemporánea"

viernes 24 de Febrero de 2012 a las 19,30
en CaixaForum (Paseo del Prado nº 36- Madrid)

Invitados
Germán Cano, Profesor titular de Filosofía en el Departamento de Historia y Filosofía en la Universidad de Alcalá de Henares.
Carmen Gallano, Psiquiatra y Psicoanalista. Escuela de Psicoanálisis de los Foros del Campo Lacaniano.
Antonio Valdecantos, Catedrático de Filosofía en la Universidad Carlos III.
Modera: Pastora Rivera. (Presidenta del FPM)

entrada libre

 
     
    25 y 26 DE FEBRERO 2011  

 

 
   

En la línea del trabajo propuesto en Roma para las próximas Jornadas del Escuela que se celebrarán en París en Diciembre de 2011, encaminado a sostener el discurso analítico y despejar cuestiones tales como la diferencia entre final de análisis y Pase.

El Pase, ¿evalúa el deseo de analista, cómo alguien quiere ocupar el lugar del analista? O ¿Evalúa si hubo final de análisis? Es decir, ¿evalúa la satisfacción del final de análisis, la satisfacción de dar cuenta de la verdad mentirosa, el entusiasmo por el encuentro con el horror de saber?

Éstas y otras muchas cuestiones están presentes en nuestros actuales debates, y serán ellas las que decidan la posición particular de nuestra Escuela en relación al Pase.

Por otro lado, las consecuencias de los análisis, no se reducen solamente a cuestiones de Escuela sino que la transcienden en los efectos operados sobre aquellos sujetos que decidieron, un día, iniciar su análisis.

Preludio 1 - Preludio 2 - Preludio 3

Inscripción, información, reserva de plazas > info@epfcl-fpb.org

descargar programa >

Preludio 1

Realeza del Inconsciente

La experiencia psicoanalítica es singular por antonomasia. La unidad de su cuerpo teórico, establecido en sus albores por Sigmund Freud y revitalizado medio siglo después por Jacques Lacan -tras duros tiempos de oscuras revisiones- no ha dado como resultado un modelo canónico de final. El recorrido que posibilita la transferencia, afectada por el acto analítico, apenas deja lugar al cálculo predictivo acerca de sus efectos, tanto en el psicoanalizante como en el psicoanalista. En todo caso, ese cálculo sólo es posible après-coup, retroactivamente  En esa tesitura Lacan inventó el procedimiento del pase, con el propósito de asegurar que, con independencia de las personas, un funcionamiento riguroso arrojara nueva luz acerca de los límites de esta experiencia.

Tenemos en primer lugar el tiempo clínico del pase, o bien los tiempos –diversos para un mismo sujeto, e incluso en un mismo análisis-, momentos de inflexión en que el analizante se supone (a sí mismo) en condiciones de poder transmitir acerca de lo que “le paso” en su recorrido, muy particular acerca de lo que haya podido ser el paso del psicoanalizante al psicoanalista, con sus efectos respecto al deseo -del analista- y al saber. Acerca de esta eventualidad del análisis, ese período que se espera fecundo para la transmisión, y de sus “coqueteos” con el final del análisis, mucho hemos escuchado, leído, hablado, escrito y debatido, pero aun queda mucho por resolver.

En segundo lugar tenemos el procedimiento del pase: un dispositivo constituido por un pasante, dos pasadores (el pase propiamente dicho) y un cártel del pase. Hay quien se presenta al pase sin haber aún resuelto su vínculo con el analista, y hay quien no lo hace hasta después, incluso de mucho después. Este es uno de los puntos de reflexión acerca de la ¿extemporaneidad? final-pase.

Atravesamiento del fantasma versus identificación al síntoma jalonan los primeros tiempos de la concepción de Lacan sobre el fin del análisis, quien más adelante se interesará por la topología de ese momento. Así, si el toro de la neurosis es recortado por el pase se produciría el aplanamiento del falo en una figura moebiana. Más adelante la topología lacaniana se centrará en los nudos, posibilitando nuevas perspectivas. Finalmente, el pase por el objeto de los primeros tiempos encuentra un revulsivo luego en el pase por lo real, que implica una modificación en el estatuto del inconsciente. Éste había estado sin ninguna duda en el registro de lo simbólico y se hace “lugar” inequívoco en lo real.

Tales aparentes diferencias en las concepciones del final ¿cambian la experiencia analítica? ¿qué consecuencias tienen en los análisis, en sus finales, en los pases, en las nominaciones?

Nuestra escuela encuentra su pecado original en una experiencia de pase fracasada institucionalmente en otro campo. Pasar del campo freudiano al campo lacaniano nos ha supuesto cuestionar de nuevo el pase, tanto como momento clínico como procedimiento. Más de diez años de Escuela (EPFCL), superando con creces en lo cronológico nuestra experiencia anterior (AMP), y con algunos precedentes nada desdeñables, como la disolución de las EFP por parte de Lacan, también a “causa” del pase, nos invitan a retomar epistémica y clínicamente ese tiempo de inflexión y su procedimiento de transmisión, así como sus consecuencias.

Ciertamente, las escuelas psicoanalíticas lacanianas han tenido también sus pases, y con ellos sus finales, y sus consecuencias.

Se abre pues una oportunidad, aún, para revisar lo que llamamos finales de análisis, para debatir acerca de las consecuencias de los análisis, y para pensar las consecuencias de los finales –en su pluralidad- así como lo que puede operar como finales de las consecuencias. Con este último avatar significante me refiero a lo que puede poner fin a las consecuencias de un análisis, sea del lado del obstáculo, de la obturación, o bien del lado del salto, de poder sortear un más allá.

En todas estas variantes la sombra del pase se cierne, y su espesura podrá ser mayor o menor en función de lo que hayamos podido dilucidar y transmitir en nuestras próximas jornadas. ¿Qué consecuencias tiene el pase en el análisis, en su final, en el sujeto (pasante, pasador, cartelizante…)? ¿Qué consecuencias puede tener la nominación? ¿Y la no nominación? También para el cártel, ¿no hay afecto depresivo si no se produjo transmisión de nuevo analista?

Esperamos que aquellos que han podido pasar por esta apasionante experiencia traigan a estas cuestiones, a distintos niveles –pasantes, pasadores, AE, miembros de carteles- sus diversas respuestas.  También nos interesará mucho lo que se les haya producido como nuevas preguntas, pues éstas, por lo menos, pueden reorientar les cuestiones suscitadas. Seguramente los carteles también han desplazado el sentido de sus propias preguntas, a la luz de las respuestas que se han ido dando en este tiempo, así como a la luz de lo que ha ido pasando, o de lo que no ha opasado, en la puesta en acto del dispositivo. He querido respetar el “fallido tipográfico” –opasado- por su remisión a lo opaco en connivencia con el pasado, lo que no se hace presente, y por lo tanto podría volver. Viene a ser un modo -¿inconsciente real?- de sugerir alguna otra pregunta que estaría en ciernes.

Si empezamos con Freud, con la realidad del Inconsciente, y llegamos con Lacan al Inconsciente real, tal vez si podemos proseguir se deba a la realeza del Inconsciente, lo que puede orientarnos cuando las personas, e incluso su obra investigadora, ya finalizaron. Realeza del Inconsciente que da fe del discurso que lo sostiene, el del Amo. El desarrollo de un análisis, con su final y sus consecuencias, no hace que ese Inconsciente cambie de discurso, aunque lo haga su sujeto, por lo menos temporalmente.

¿Qué consecuencias pues tiene el análisis y su final en el estatuto, real, simbólico, imaginario, del inconsciente, y en la relación de quien finalizó con él?

Bien, dejo en suspenso este último equívoco. Veamos si tiene consecuencias.


Manel Rebollo

Preludio 2

Algunas Consecuencias…

Al hilo del final del Preludio 1, un equívoco y sus consecuencias permiten empezar la serie. Pues, quien finalizó su análisis, ¿tendría por ello que haber finalizado con su inconsciente? ¿Qué se cierra o se concluye en esa relación?

Relación inaugurada por la suposición de saber, que el analizante atribuye al Inconsciente, del que espera obtener, a partir del desciframiento, los significantes que puedan dar cuenta de su ser y de su padecer.Suposición también atribuible a un sujeto, el analista, que acompañará el trayecto, encarnando la esperanza del analizante de que algún día podrá alcanzar ese saber supuesto.

Tenemos entonces una relación con el inconsciente intérprete de sentido, transferencial, de amor al saber, en la que las preguntas empujan el trabajo analizante, a la espera de obtener la verdad del enigma que convoca al sujeto. Vueltas y revueltas necesarias, en las que se desprende una satisfacción analizante, del sentido.

Algunos índices dan cuenta del término del proceso analizante. Así, reconocer la experiencia de lo real, del sinsentido del inconsciente real, como lo que no conlleva ya carga de sentido para el sujeto, y aceptar que no hay un saber absoluto, que éste tiene un agujero, le permite poner punto final al nivel asociativo y detener esa carrera tras el espejismo de la verdad.

La caída de la creencia en el Sujeto supuesto saber, en el camino que va de la espera a la imposibilidad, se resolverá según la posición ética del analizante. Sin duda el analista también tendrá su parte, pues le corresponde darse cuenta de lo que está en juego y su intervención o no intervención podrá facilitar ese paso. Paso que no hay que olvidar ha sido posible porque la ilusión de la transferencia ha operado, permitiendo ir hacia el inconsciente real, cayendo ella misma en ese movimiento. Ahí donde la suposición del sujeto se detiene, empieza el inconsciente saber sin sujeto.

La satisfacción del fín es otro de los índices que marcan que se puede concluir el análisis, a la vez que es el afecto que acompaña a la conclusión. Satisfacción correlativa de haber puesto punto final a la búsqueda de la verdad, de correr tras el sentido, de poner final a la satisfacción analizante. Satisfacción del fín que trata de un reordenamiento de goce al que el sujeto consiente o dicho de otra manera que ha habido un cambio de la relación subjetiva con el goce. Sin duda una vez más hay que invocar a la dimensión ética particular de cada analizante, a la vez que ahora podemos contemplar que el tiempo del análisis ha sido el tiempo de la adquisición de esta satisfacción.

Entonces retomando las preguntas del inicio, podemos apuntar que por finalizar el análisis no se finaliza con el inconsciente, éste sigue operando, siguen los lapsus y otras formaciones del inconsciente, pero la relación con ello es diferente. Ante esas emergencias de lo real, no hay las vueltas tramposas por el sentido sino que se está advertido en los modos de goce de cada cuál.

Consecuencias del final, que han permitido que el horror a saber, a saber del propio goce, haya transitado hacia la satisfacción posible, en lugar de hacerlo siempre depender del Otro para no hacerse cargo ni de la castración del Otro ni de la propia. Saber obtenido del análisis, que tiene efecto de cambio y modifica al sujeto de forma definitiva.

Aún otras consecuencias podemos esperar del final, aquellas que nombran el vivir, también aquella que puede hacer posible que alguien que llegó hasta la conclusión quiera ocupar el lugar del analista. Condición necesaria pero no suficiente, dirá Lacan, a la vez que se pregunta, ¿por qué querer ser analista? ¿existe otra razón que la de ganarse la vida para querer ser analista?  Y nos hablará del entusiasmo, del deseo del analista, de lo singular de las marcas más primarias del ser y de la ética del sujeto, que ha consentido en confrontarse con el horror de saber, pero a fín de cuentas ésta como otras cuestiones son temas todavía a trabajar, preguntas abiertas  que esperamos esta jornada pueda aportarnos algunas respuestas.

Ana Alonso

Preludio 3

Una reinvención singular

El infierno de los vivos, no es algo por venir, hay uno, el que ya existe aquí, el que habitamos todos los días, y que formamos estando todos juntos.
Hay dos maneras de no sufrirlo.
La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo.
La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizajes continuos : buscar y saber reconocer quién y qué, en mitad del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio.

Al igual que en la cita de Italo Calvino, Lacan esclareció, que no es necesaria la invocación a un infierno como gran A garante y justiciero de nuestros actos. El infierno está mucho más próximo, porque el infierno debuta desde el preciso instante en que uno despierta a su realidad objetivable, por más que esté velada por el fantasma. El infierno anida en las contradicciones que atenazan las identificaciones, en lo que nos hacemos a nosotros mismos, en las cesiones del lado de la palabra, del acto o del deseo. El infierno está alienado a la batuta significante.

Pero es precisamente en ese infierno privado en donde el neurótico se complace en una satisfacción que se presenta atravesada por el sentido de lo que deviene su auténtico partenaire, el síntoma y en la sobreimpresión de significaciones que ahondarían, desde ese vértice, en la infinitud de su inconsciente para emitir reediciones de su nudo traumático.

Se trata de una satisfacción, modulada por la estructura lógica de su goce y comandada por la mentira del Uno, rasgo unario ignoto para el sujeto, que se revela sustraído por a.

No fue otra la revolución freudiana, que la de descubrir la soldadura entre la palabra inequívoca que hace pathos y su inscripción en el cuerpo.

Si ese mismo sujeto que sustentó sus condiciones de vida en la creencia de A, del Uno, en el desconocimiento de una verdad cuyo rasgo es que, en lo real es insabida , entonces, ¿qué satisfacción podría ofertar un análisis a un sujeto? Dicho otro modo, ¿en qué satisfaría al sujeto saber sobre lo insabido de su verdad?

Decantar las identificaciones que coagularon su ser de goce, descubrir que es él mismo y no el Otro quien goza de la incidencia del lenguaje en la subjetividad; aislar que el sujeto en tanto tal, no existe más allá de un enigma despejado a partir de la escansión entre dos significantes; elucidar que el Otro, no solo no sabe sino que siquiera puede rendir cuentas de aquello que es, dejaría al sujeto, una vez transitado su análisis, en una posición de desamparo radical supuesto frente a lo que, otrora , fue su bastión de subsistencia, un desamparo desconocido pero abrigado por la ilusión del efecto transferencial que establece un análisis.

Una cura llevada a su término apunta, en las últimas construcciones de Lacan, al inconsciente real. El inconsciente real tiene su habitat en lalengua y apunta al absurdo del fuera-de-sentido que pondría fin a lo imposible de hacer palabra a aquello que, desde lo netamente lógico, es impronunciable. El momento del pase a lo real, es informulable como enunciado y no entraría dentro del campo de la lógica sino a través de signos.

Lacan en 1976 articula la satisfacción del fin cuando cae la satisfacción arrebatada a la verdad mentirosa. Es un cambio de gusto que tiene en cuenta el fuera-de-sentido del Inconciente Real y que viene a limitar el gusto por los espejismos de la verdad.

La caída del espejismo de la verdad marca la satisfacción del fin.

Al hilo de los preludios precedentes, se abren interrogantes del lado de devenir analista y de cómo testimoniar de la experiencia hysterizante del análisis en el Pase, como puesta a prueba de la falta de la falta, en tanto ésta misma, hace lo real.

Testimoniar del recorrido propio y hacerlo en relación al trabajo en la Escuela, son horizontes que se perfilan para todo aquel que trabajó de forma decidida por su propio análisis y por la causa analítica.

Pero también podemos plantearnos qué ofertaría un análisis culminado a un sujeto que simplemente, desea continuar con su vida, aún a sabiendas de que, siendo el mismo que fue, ya nada para él, hombre o mujer, será lo mismo.

¿Qué consecuencias del final entonces?

Freud respondió a un periodista, hace algo menos de un siglo, le cito, que una persona sana, es aquella que puede amar y trabajar.

¿Cómo se amaría entonces?, ¿cómo se trabajaría a partir de un análisis?, podrían ser cuestiones a incluir, debatir y considerar también en el encuentro que vamos a tener en nuestras VII Jornadas Nacionales de Escuela en Barcelona.

Palmira Dasí

 

 
 


entrada libre
descargar programa >


 
     
    10 y 13 julio 2010  

 

 
   

 


 

Encuentro de la IF-EPFCL
VI Encuentro de los Foros
10-13 julio 2010
Roma - Italia
El «misterio del cuerpo hablante»

Cada dos años, alternativamente a uno y otro lado del Atlántico, un Encuentro internacional reúne a los miembros de la IF y de la Escuela alrededor de un tema fijado desde el Encuentro anterior.

Previamente a cada Encuentro, los trabajos preparatorios serán difundidos en la Lista de difusión de los miembros, y retomados en el "Espacio -Foro". Las contribuciones presentadas en los Encuentros se incluirán en la Revista Heteridad en su edición electrónica.

Cada Encuentro es también la ocasión para reunir, durante un día y medio, las asambleas de la IF y de la Escuela, cuya vocación es la de ajustar la orientación y el funcionamiento a la experiencia y a la evolución de las distintas situaciones.

Comité científico >
Boletín de Inscripción >

 
    26 y 27 de febrero 2010  

 

 
   

 


 

VI Jornada de la Federación del Campo Lacaniano de España - F7
26, 27 de Febrero de 2010 -
Tarragona

Viernes 26 de febrero, 18.00h

Mesa redonda
“El cuerpo medicado”



El cuerpo de nuestro mundo necesita algún producto que lo ponga “en forma”.
En Tarragona podremos debatir acerca de los distintos “medicamentos” que se nos propone: estupefacientes, homeopatía, prozac, dietas diversas.
Hay que completar esta deficiente base somática que nos viene por defecto con el nacimiento con algunas “esencias” vitales que aseguren un funcionamiento supuestamente aceptable.
Desde distintos discursos (antropología, medicina, psicoanálisis, psiquiatría, etc…) encontraremos versiones distintas acerca de la neciasidad (no es un lapsus) de la medicación y de los modos de su efectuación en la actualidad, para poder recapacitar al respecto.
Merece la pena dedicar una tarde a cuestionar esa imperiosa necesidad de nuestro cuerpo de consumir alguna sustancia para funcionar “¿mejor?”

Esperamos vuestra presencia y vuestra palabra.
Federación de Foros del campo Lacaniano en Espanya-F7

Presenta
Montserrat Pallejà, presidenta del Fòrum Psicoanalític Tarragona (FPT)

Intervienen
Bernard Nominé, médico psiquiatra y psicoanalista, AME de la EPFCL (Pau-Francia)
Caterina Massana, antropóloga,  master en antropología de la medicina y salud internacional (Tarragona)
Jordi Pi, médico especialista en geriatría y gestión de la salud (Reus)

Modera
Rebeca García, presidenta de la federación de Foros del Campo Lacaniano en España-F7 (FFCLE-F7)

Sabado 27 de febrero de 2010
Jornada de la EPFCL-España F 7

Los enigmas del cuerpo gozante

descarga PDFs: diptic, cartell

Mañana, de 9:00 a 14:00 hores
9:00
Recepción
9:30
Apertura
Manel Rebollo
, coordinador  DEL  (Tarragona)
9:45
1ª mesa.
Modera > Pilar Dasí (Valencia)
-“¿Qué cuerpo para el niño en la actualidad?” > Àngels Petit (Barcelona)
-“El eczema en el cuerpo de un niño, marca originaria” > Matilde Pelegrí (Vilanova i la Geltrú)
11:00
Café-break
11:30
2ª mesa.
Modera > Begoña Alegría
-“La memoria del cuerpo” > Palmira Dasí (Valencia)
-“Intervención del psicoanálisis en un cuerpo dramáticamente atrapado” > Montserrat Romeu (Reus)
12:45
3ª mesa.
Modera > Rithée Cevasco (Barcelona)
-“Los enigmas de lalangue” > Rosa Roca (Barcelona)
-“Cuerpo, creación y psicosis” > Montserrat Pallejà (Tarragona)
14:00
Almuerzo
Tarde, de 17:00h a 20:00 horas
17:00 

Mesa redonda
Enseñanzas del pase
Modera > Mª Luisa de la Oliva (Madrid)
-“Analista de la Escuela ¿un loco o un santo?” > Bernard Nominé (Pau)
-“Leer la letra” > Trinidad Sánchez-Biezma de Lánder (Madrid)
-“¿Qué me enseña el cártel del pase?” > Clotilde Pascual (Barcelona)
-“La lógica de la cura y sus anudamientos” > Cora Aguerre (Vigo)

19:30
Clausura
Josep Monseny
, miembro del CAOE (Barcelona)
 
    28 y 29 agosto 2009  

 

 
   

 

 

 


 

Primer
Encuentro de Escuela

en Buenos Aires

PROGRAMA

1. Incidencia del pase en los análisis.

La institución del dispositivo en una comunidad supone en efecto una doxa compartida, que se autoriza de una lectura de los textos de Lacan relativos al análisis del analista. En una Escuela, esta doxa envuelve analizantes y analistas, tiene efectos sobre el objetivo del acto analítico, y sobre la anticipación del final en los analizantes. Hipótesis pues: no se analiza de la misma forma en una Escuela que toma el pase en serio y en otra parte.

1ª secuencia:
Apertura y Presidencia, Florencia Farias, (Argentina)
Exposiciones introductorias: 9.30h – 10.00h.
Jacques Adam (Francia): “Laisser passer” (Pase o salvoconducto)
Silvia Franco AE (Brasil): “El pase no es lo que se espera”

Debate: 10.00h – 11.00h.

Café: 11.00h – 11.30h.

2ª. Secuencia:
Presidencia: Ana Martínez, (España)
Exposiciones introductorias: 11.30h – 12.00h.
Michel Bousseyroux, (Francia): “Pase y fin por el nudo”
Trinidad Sanchez-Lander de Biezma, AL-N (Venezuela). “El Pase: el paso a la transmisión”

Almuerzo 13.00h – 14.30h.

2. ¿Cómo se nombra un A.E.?

En el Pase, es el paso de psicoanalizante a psicoanalista lo que esta en cuestión. ¿Se puede usar el dispositivo para explorar la diversidad de los Pases efectivos que hicieron el acto analítico posible (era la primera idea de Lacan), más que evaluarlos con relación al delineamiento que dieron los textos de Lacan? Especialmente porque existen por lo menos dos delineamientos diferentes, el del 67 "la Proposición sobre el psicoanalista de la Escuela", y el del 76, "el prólogo a la edición inglesa del Seminario XI".

1ª. Secuencia:
Presidencia: Dominique Fingerman (Brasil)
Exposiciones introductorias: 14.30h – 15.00h.
Colette Soler, (Francia) “Las condiciones del acto, como reconocerlas?”
Antonio Quinet, (Brasil) “Variedad del pase”

Debate: 15.00h – 16.00h.

Intervalo: 16.00h – 16.30h

2ª Secuencia:
Presidencia: Martine Menes, (Francia)
Exposiciones introductorias: 16.30h – 17.00h.
Sol Aparicio, (Francia): “La ignorancia de los carteles”
Gabriel Lombardi, AL-S (Argentina). “Hacia un dispositivo del pase efectivamente practicable: de los criterios ideales a la autorización real de los analistas”

Debate: 17.00h – 18.00h.

3. La Escuela, condición de posibilidad del funcionamiento del pase.

La concepción que uno se hace de un análisis llegado a su término condiciona todo el funcionamiento del dispositivo ya que está en juego en la designación de los pasadores, en los controles, y en la respuesta de los carteles del Pase. ¿Cómo se elabora esta concepción en la comunidad de los miembros?

1ª Secuencia:
Presidencia, Patricia Zarowsky (Francia).
Exposiciones introductorias: 9.30h – 10.00h.
Mario Binasco, (Italia): “Para dar satisfacción, una escuela de (del) pase”
Gladys Mattalia, AL-S (Argentina) “Determinación de lo imposible”

2 secuencia:
Presidencia, Patricia Muñoz AL-N. (Colombia)
Exposiciones introductorias: 11.30h – 12.00h.
Jose Monseny, (España) “De la a-Escuela a la A Escuela y retorno” ( A tachada)
Marc Strauss, (Francia) “El saber supuesto en la escuela”.

Debate: 12.00h – 13.00h.

Almuerzo 13.00h – 14.30h.

4. Repercusión de las enseñanzas (de los Foros y de los Colegios Clínicos) sobre la Escuela.

Las enseñanzas brotan por todas partes, fuera de la Escuela, en los foros, en los Colegios Clínicos, y también en algunas Universidades (con algunas diferencias según los países). Sirven con toda seguridad a la difusión extensiva de la teoría, pero la pregunta consiste en saber si contribuyen o no, al efecto de Escuela. ¿Cómo puede la Escuela responder a esa pregunta para orientar las distintas enseñanzas así como la práctica de los analistas hasta en los servicios de salud mental?

1ª Secuencia:
Presidencia: Cristina Toro, AL- Sur (Argentina)
Sidi Askofaré, (Francia) “Enseñanzas del psicoanálisis: cuales objetivos y cuales efectos”.
Sonia Alberti (Brasil) “¿Como la escuela orienta la enseñanza en la universidad?”

Debate: 15.00h – 16.00h.

Intervalo: 16.00h – 16.30h.

2ª Secuencia
Presidencia y cierre: Jorge Zanghelini, AL - S. (Argentina)
Exposiciones introductorias: 16.30h - 17.00h.
Colette Chouraqui Sepél, (Francia) “Una escuela, no sin clínica”
Vera Pollo, (Brasil) “La escuela moebiana”

Debate y cierre: 17.00h - 18.00h.

 
     
    23 mayo 2009  

 

 
   


 

Casos de difícil diagnóstico
Actividad conjunta
Fòrum Psicoanalític Barcelona (FPB) / Associació Catalana per a la Clínica i l'Ensenyament de la Psicoanàlisi (ACCEP)

Jornadas Taller de clínica - 28 de febrero de 2009

Tanto en nuestros trabajos en instituciones como en nuestra clínica privada, a menudo recibimos niños, adolescentes o adultos, cuyos casos nos confrontan con la dificultad para establecer un diagnóstico diferencial, siendo esto tan importante para plantear una determinada estrategia en la dirección de la cura.

A veces se nos presenta el tener que decidir a cuál de las estructuras clínicas que los psicoanalistas lacanianos tomamos como referencia, pertenece cierto paciente: locura histérica, trance obsesivo, psicosis...?

En otros casos, son las actuaciones del sujeto y su falta de responsabilidad subjetiva lo que nos plantea el problema diagnóstico. Y en otras y frecuentes ocasiones, la dificultad nos viene presentada desde el propio medio psiquiátrico, psicológico y hasta escolar, por un uso y abuso de ciertas denominaciones que a menudo funcionan como señas de identidad para el sujeto, operando en éste o en su familia una paradójica mezcla de apaciguamiento e inquietud, resignación y malestar. Nos referimos a síndromes de actualidad - TDAH, Fibromialgias, etc.- a los que se le suponen diferentes orígenes, desde neurológicos hasta genéticos, lo cual, aunque posible, no legitima una protocolización que borra al sujeto.

Pero si hay algo que no ofrece duda es que el sujeto sufre y nos llega con su malestar. ¿Qué respuesta le damos y qué estatuto a su sufrimiento? ¿Otro diagnóstico es posible?

 
    27, 28 febrero / 1 marzo 2009  
 
     

descargar folleto

INFORMACIÓN
e
INSCRIPCIONES
Foro Lacaniano de Valencia
C/ Ciscar 34, pta 1
46005 Valencia
Telf 963 333 741

Pilar Dasí Crespo: pilardasi@ono.com

Juana Deval del Toro: juana.deval@hotmail.com

Palmira Dasí Asensio: palmiradasi@ono.com


 

Avatares del síntoma en la experiencia analítica

Actividades de la Escuela de Psicoanálisis del Campo Lacaniano (EPFCL-FFCL)

Espacio Foro - 27 de febrero de 2009
Jornadas EPFCL-FFCL - 28 de febrero de 2009
Asambleas - 1 de marzo de 2009

Locales del Adeit. Plaza Virgen de la Paz, 3 - 46001 Valencia

27 de febrero
ESPACIO FORO - FFCL - España

¿Cómo enferman los sujetos de hoy?
Por Clotilde Pascual

Además de las crisis de angustia y de los pasajes al acto, en primer lugar están los sujetos que se presentan como depresivos, como fracasados de los ideales de éxito y de felicidad actuales.

En segundo lugar los sujetos anoréxicos, identificados a la nada o al vacío. Ponen el Ideal por encima de lo pulsional y se dedican, a través de su rechazo al alimento o al saber (los fracasos escolares son otra forma de anorexia), a salvaguardar su deseo por encima de la demanda, que perciben como invasión del Otro.

En tercer lugar las adicciones, en donde el sujeto se identifica con el objeto droga, se confunde con él. En todas las patologías de la dependencia, ya sea a la droga, ya sea a las maquinas, al juego, al trabajo, a los objetos de consumo, a la comida, en la bulimia, es la dependencia del objeto la que intenta borrar la dependencia estructural del sujeto respecto del Otro. Es la forma moderna y más extrema de realizarse sin el Otro, de excluirlo.

En cuarto lugar, las somatizaciones en un sentido amplio, como fenómenos transclínicos. El deseo aparece congelado, y son sujetos que tratan de su enfermedad sin interpelar al Otro. El órgano enfermo es un órgano que condensa el goce mortífero del sujeto y que lleva la marca de lo no simbolizado.

Por último tenemos todas las formas de histeria actuales y los enfermos del pensamiento, los obsesivos, que pasan por la vida del deseo como furtivos, como escondidos, para no enfrentarse al deseo del Otro. Sin embargo, tanto éstos como las formas de histeria presentan más claramente la clínica de la falta y del dolor de existir.

Con todo lo dicho, hay un reto para el psicoanálisis, el estar a la altura de los tiempos que cambian, y proponer para esos pacientes que llegan con esos síntomas actuales, la subversión de que el sujeto se introduzca en otro tipo de lazo social que le suscite un deseo diferente al de tener.

Programa

Presentación: Palmira Dasí Asensio (Delegada del Foro Lacaniano de Valencia de la EPFCL).
Mesa redonda: Coordina: Juan del Pozo (miembro de la JD de la Federación de Foros del Campo Lacaniano y coordinador del Espacio Antena).
Intervienen:
Pura Duart (Departamento de Sociología y Antropología Social. Valencia).
Luis Izcovich (Psicoanalista. Paris).
Clotilde Pascual (Psicoanalista. Barcelona).
Juan Miquel Company (Departamento de teoría de los lenguajes. Facultad de Filología. Valencia).
Conclusión:
Rebeca García (Presidenta de la Federación de Foros del Campo Lacaniano).
Convoca: La FFCL - España F-7. Organiza: El Foro Lacaniano de Valencia de la EPFCL.
Responsables: Mª Luisa de la Oliva (DEL), Rebeca García (FFCL) y Pilar Dasí (FLV).

28 de febrero
V JORNADA DE LA ESCUELA DE PSICOANALISIS DEL CAMPO LACANIANO - FFCL - España

Avatares del síntoma en la experiencia analítica 
Recopilación de los preludios por Pilar Dasí Crespo

Freud nos enseñó acerca del síntoma, que el síntoma es un mensaje y una solución de compromiso en relación a un conflicto. Lacan tratará del síntoma como escritura de lo real. Es decir, los síntomas son, lo que del inconsciente como efecto del lenguaje, somos capaces de llegar a sentir. Algo que nos afecta en el cuerpo y en el pensamiento.

“Avatares del síntoma“ se puede tomar en la multiplicidad de sentidos presentes en las variaciones propias para cada sujeto: “jeroglíficos“ de la histeria, blasones de la fobia, laberintos de la zwangsneurose; encantos de la impotencia, enigmas de la inhibición, oráculos de la angustia; armas parlantes del carácter, sellos del autocastigo, disfraces de la perversión, es decir, variedades sintomáticas en función de las estructuras clínicas, siempre subsidiarias de los cambios de discurso y por consiguiente, de cuál sea el agente que comanda en cada momento de la historia. Así, habrá diferentes “modas“ del síntoma. Algo a pensar es qué pasará con los síntomas que están de “moda“ ahora que el capitalismo de ficción ha llegado a su límite y se habla ya de una refundación del capitalismo.

¿Cuáles son las modalidades de goce propias de nuestro tiempo, determinadas por los mandatos de los discursos dominantes?. ¿Acaso podemos hablar de un nuevo sujeto, sujeto del tener, solitario o soltero, que traga su objeto sin pasar por el Otro. El "soltero" del goce, que construye su fantasma con objetos varios en lugar del objeto (a)?. ¿Qué esconden, qué velan las variaciones sintomáticas actuales, esas que se alejan cada vez más de los clásicos síntomas de la Psiquiatría de los tiempos de Freud?

Lo que antaño fue la extracción de la “piedra de la locura“ es hoy, en su reverso, la introducción discursiva en el sujeto de significaciones únicas, que rechazan cualquier metáfora o sustitución objetal.

Las depresiones, el ejército de deprimidos, como patología principal de nuestro tiempo, permiten deducir una especie de duelo por un sujeto abandonado a su suerte, o a sus fármacos, y a su silencio en soledad. Y la “stultifera navis”, la nave de los locos que nos recordaba M. Foucault, hoy, está anclada en nuestras ciudades.

Programa

Inauguración: Ramon Miralpeix (Barcelona)

Mesa nº 1: Coord. Begoña Alegría (Bilbao).
Matilde Peregri: Los embarazos en la adolescencia, ¿Síntoma del pasaje a la feminidad de los adolescentes actuales? (Barcelona).
Sabino Cabeza: La respiración de Brahma (Zaragoza).
Francisco Estévez: La formalización del síntoma (Gijón).

Mesa nº 2: Coord. Mª Luisa de la Oliva (Madrid).
Victoria Torres: El decir del síntoma (Gijón).
Manuel Baldiz: De entrada, un síntoma que no es un síntoma (Barcelona).
Joan Salinas: La introducción de “la piedra de la locura” (Barcelona).

Mesa nº 3: Coord. Xavier Campamà (Barcelona).
Daniela Aparicio: ¿Nuevos síntomas? (Barcelona).
Carmen Lafuente: El teatro de la felicidad (Barcelona).

Mesa nº 4: Coordina Pilar Dasí (Valencia)
Debate Escuela: Finales de Análisis y Pases con la participación de Rithée Cevasco (Barcelona), Carmen Gallano (Madrid), Luis Izcovich (Paris) y Josep Monseny (Barcelona).

Clausura de las jornadas: Manel Rebollo (Tarragona).

Convoca: La Comisión Epistémica de la Comisión DEL de la EPFCL (Ramón Miralpeix, Begoña Alegría, Pilar Dasí y Manel Rebollo).
Organiza: El Foro Lacaniano de Valencia de la EPFCL en colaboración con Rebeca García por la Junta Directiva de la FFCL, Mª Luisa de la Oliva (DEL) y Pilar Dasí (FLV).

1 de marzo
ASAMBLEAS

Programa                

Asamblea de la federación de Foros del CL-España F7:
Organizada por la JD de la Federación: Rebeca García, Juan del Pozo y Victoria Torres.

Asamblea de la EPFCL y de la IF:
Organizada por el coordinador DEL, Manel Rebollo y representante de la IF, Miquel Angel Fabra.

Comisión local de organización:
Palmira Dasí Asensio y Juana Deval (Delegadas del FLV).
Neli Dasí Crespo, Pilar Dasí Crespo, Francisca García Cantús y Mercedes Molina (miembros del FLV-EPFCL).


 
    julio 2008  
 
     


site del encuentro
http://www.vencontro-ifepfcl.com.br/es/

comisiones
textos preliminares
inscripción
contacto
reservas

INFORMACIÓN
Ramon Miralpeix
tel: 938790414 miralpeix@copc.cat


 

Los tiempos del sujeto del inconsciente
El psicoanálisis en su tiempo y el tiempo en el psicoanálisis

Sao Paulo, Brasil - 5 y 6 de Julio 2008
V encuentro de la Internacional de los Foros
Escuela de Psicoanálisis de los Foros del Campo Lacaniano

ACTUALIDAD

Hoy la cuestión del tiempo propio al psicoanálisis nos viene de fuera. El tema nos es traído de nuevo por la actualidad del discurso capitalista, que hace del tiempo un valor mercantil como otro, ligado evidentemente al régimen de los goces contemporáneos.

Hay una gran diferencia en relación tanto con Freud como con Lacan. En los inicios del psicoanálisis fue en el seno de la comunidad de analistas donde la duración de la cura se puso en cuestión y fue objeto de debate. Cuando medio siglo más tarde Lacan quiso hacer del tiempo, no ya un dato inerte del cuadro analítico, sino un dato inherente a la relación de transferencia, manejable en la sesión en este sentido, topó con la ortodoxia de la IPA. El objeto de debate pasó a ser objeto de litigio, pero en el pequeño mundo de los analistas.

Para nosotros la interpelación es redoblada por la del discurso corriente, mucho más poderosa. Los media se han apoderado del tema, que se difunde en lo público y que informa las demandas mismas. Ser escuchado mucho tiempo en cada sesión y curarse deprisa podría ser la nueva exigencia de nuestra época. Lógico: en la medida que hoy el tiempo se compra y se vende, ¿cómo podría el consumidor no querer comprar el goce garantizado de un tiempo de sesión y pedir al analista que le venda un análisis corto?

¿Y cómo analistas que se inscriben bajo el significante del Campo lacaniano, como campo de regulación de los goces, podrían ser sordos a ello continuar indefinidamente dejando decir? En la medida que el debate interno entre la corriente lacaniana y la de la IPA no está cerrado. Y verificamos a diario como esta última, al menos en Francia, para deleitar al espíritu del tiempo, no retrocede en hacer valer como pseudogarantía su sesión larga y de duración fija – y sin más argumentación. Por otro lado ¿no hemos visto aparecer en el Campo lacaniano el tema, no menos demagógico, del psicoanálisis aplicado produciendo finalmente, tras un siglo de vanos esfuerzos, ¡“el análisis breve”! Vemos qué grande es la tentación para las políticas de Perogrullo de echarse en brazos del discurso contrario y, por temor de que el psicoanálisis desaparezca del mercado, contribuir activamente a su dilución en el campo llamado “psi”, cuya cota está en alza.

Nuestra cuestión es diferente. Está tomada entre dos escollos, o bien desconocer que hemos cambiado de mundo en algunos decenios e ignorar enormemente “la subjetividad de nuestra época”, o bien ceder en la oferta propiamente analítica en nombre de la adaptación realista, cuando se trataría más bien de precisar lo que del tiempo en el psicoanálisis no puede fluctuar en función del espíritu del tiempo.

¿El análisis, por ejemplo, puede no ser siempre largo, puesto que su longitud se mide en relación con una expectativa? Desde la época de los primeros análisis, muy cortos en realidad, algunos meses, o algunas semanas, ya se deploraba su longitud, Freud el primero, sin duda porque el modelo de referencia era la consulta médica.

Otra constatación divertida: los psicoanalistas de diversas obediencias, ellos que generalmente no se ponen de acuerdo en nada, se ponen de acuerdo sin embargo en una duración incomprensible de la cura, y podrían suscribir en lo esencial la frase de Lacan “falta el tiempo” (“faut le temps”). Están obligados en efecto a constatar que todas las tentativas de economizar sobre la duración, y las ha habido en la historia del psicoanálisis, fracasaron (piénsese especialmente en Rank, Ferenczi).

En cuanto a la duración de la sesión, por el contrario, desde que Lacan tocó este tabú, la lucha causa estragos. No es ya signo de que el analista no se tiene en verdad por responsable de la duración de la cura, mientras que en cuanto al tiempo de la sesión sabe que se trata de una opción, y que debe ser fundada…

¿El inconsciente sería el recurso? Primero habría que responder a la pregunta, lancinante a lo largo de toda la enseñanza de Lacan y siempre retomada hasta el final: ¿el inconsciente qué es? De hecho en sus debates históricos sobre el tiempo los analistas hicieron de ello argumento, pero sin que se impusiera ninguna conclusión, pues se puede decir una cosa y su contrario: que el inconsciente no conoce el tiempo, insistencia indestructible, que se manifiesta sin embargo en una pulsación temporal que le es propia (el tema es freudiano), que sin embargo hace falta tiempo para manifestarse en la sesión (tema postfreudiano) o que al contrario, trabajador nunca en huelga, todo el tiempo es para él pues no conoce los muros de la sesión (tema lacaniano). Resulta que la concepción que uno se hace del inconsciente es solidaria de la del tiempo analítico.

La cuestión abierta por este tema no es simplemente clínica.

Una clínica del tiempo es posible ciertamente, pero a decir verdad ya no hay que hacerla, pues ya ha sido bien balizada por la enseñanza de Lacan. Tiempo del sujeto que “se hystoriza” en tensión entre anticipación y retroacción: tiempo propio a cada estructura clínica, que marca con su sello la temporalidad universal del sujeto y cuya tipicidad es ya el índice de un real, según se historicen o no; “tiempo lógico” de producción de una conclusión a partir “de lo no sabido”. Producción cuya duración, incalculable, es propia a cada analizante, lo que hace pensar que por lógico que sea, este tiempo no es “nada más que” lógico, participando más bien de un real que se manifiesta en la “textura” del tiempo.

El punto crucial de nuestro tema hoy está sin embargo en otro lugar, más ético que clínico: ¿qué es lo que un análisis siempre largo puede prometer al hombre con prisa de la civilización? Efectos terapéuticos a veces e incluso a menudo rápidos, de eso no cabe duda, contrariamente a lo que se cree. Pero más allá, “el tiempo que hace falta”, según la expresión de Lacan ¿permite producir un nuevo sujeto?

Freud ya planteaba esta pregunta, interrogando en “Análisis terminable e interminable”, más allá de lo terapéutico, la posibilidad de un estado del sujeto que sólo se alcanzaría por la cura. Pero se detuvo en ese umbral. No es que desconociera que el análisis produzca sorpresas, pero para él, paradójicamente, no son el signo de lo nuevo, sino al contrario, del reencuentro, del retorno de un pasado infantil. A partir de esto lo que un análisis puede prometer mejor es la reconciliación del sujeto con lo que había rechazado al principio en la represión, o la admisión de lo que no había ni siquiera sido simbolizado y que insistía en la repetición. De ahí la extraordinaria fórmula freudiana en su ironía: llevar la desgracia neurótica a la desgracia banal.

En la opción de Lacan, al contrario, el tiempo es un posible vector de novedad. Es que no puede ser pensado sólo como estructurado por la dimensión simbólico-imaginaria que asegure la inmanencia del pasado en el presente. La cuestión de lo que compromete de real debe ser planteada, aunque disguste a Immanuel Kant, pues antes de toda promesa analítica hay que responder a la pregunta de saber ¿cómo el tiempo real de una cura toca a lo real del parlêtre?

Colette Soler
Trad. al castellano por Manel Rebollo

COMISIÓN CIENTÍFICA INTERNACIONAL

Ana Diaz Patron (Argentina - CRIF)
Angelia Teixeira (Brasil - CIOE)
Antonio Quinet (Diretor EPFCL - Brasil)
Colette Soler (França - CRIF)
Dominique Fingermann (Brasil - presidente do V° Encontro)
Luis Fernando Palacio (Colômbia - CRIF)
Marc Strauss (França- CIOE)
Mario Binasco (Itália - CRIF)
Ramón Miralpeix (Espanha - CIOE)
Sonia Alberti (Brasil - CRIF)





 
     
    octubre 2007  
 
     


descargar el programa
descarga de triptico

 

 

 

 

 


 

“¿El pase? lo estoy pensando, pero…”
El acto de presentarse al pase

Jornada europea sobre el pase
Escuela de Psicoanálisis de los Foros del Campo Lacaniano
Paris, 6 de octubre 2007

El pase, lo estoy pensando pero...

Este pase, “Lo he dejado a disposición de quienes se arriesgan a testimoniar lo mejor posible de la verdad mentirosa.”
Prefacio a la edición inglesa del Seminario Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, del 17 de mayo de 1976.

Esta primera Jornada europea sobre el pase estará dedicada, como su título lo indica, a la demanda de pase. El dispositivo plantea sin duda muchas otras cuestiones que podrán ser estudiadas en otras ocasiones.

A menudo se escucha la frase: “pienso en hacer el pase pero...” es demasiado pronto para mi, aún dudo, aún no me atrevo... enunciados que claramente indican una suspensión de la certeza. Suspensión que sin embargo no es una renuncia, pero que mantiene esa decisión en un horizonte por venir. Ello es congruente con otras comprobaciones: desde el inicio, la mayor parte de las demandas de pase provienen de analistas que ejercen desde hace ya muchos años y que han interrumpido su propio análisis hace mucho tiempo.

¿Cómo no pensar entonces que las demandas de hacer el pase, como toda otra demanda, están, al menos en parte, en función de la oferta? De la oferta implícita que hacen los cárteles, por un lado, por sus nominaciones, y, por el otro, por sus elaboraciones. Interrogarse por las demandas supone pues interrogarse solidariamente por las expectativas de los cárteles. Podemos entonces formular la hipótesis siguiente: el pase quizás no se encuentre a la disposición de las mismas demandas según que apunte al análisis terminado, a la efectuación del acto a largo plazo, o más bien a un progreso en el análisis mismo en lo referente a la “verdad mentirosa”.

Sabemos que Lacan, al crear su pase, esperaba que hubiera pasantes que aún estuvieran en el momento de resolución de su análisis, antes de que se precipitaran en la práctica, como pudo expresarse en diversas ocasiones. Podemos así decir que su primera idea no consistió en captar el acto analítico en tanto tal, que por otra parte sólo puede ser ubicado en el tiempo a posteriori, puesto que sólo puede verificarse a través de sus consecuencias. Esperaba pues más bien captar lo que hace posible el acto, antes incluso de que pueda confirmarse. ¿Es posible? Esta Jornada europea podría poner nuevamente sobre el tapete este interrogante.

Colette Soler, 27 de marzo de 2007

Comisión de organización
Francia: COE (Sol Aparicio, Olivia Dauverchain, Colette Soler) y Nadine Naïtali
España: Rithée Cevasco, Lola López
Italia: Fulvio Marrone


 
 

  enero 2006

 
 
     


 

Jornadas de la EPFCL-F4 [Madrid]
Jornada de la Escuela de Psicoanálisis de los Foros del Campo Lacaniano, Foro de Andalucía Occidental, Foro de Asturias, Foro del País Vasco, Forum Psicoanalitic Barcelona

QUE RENUNCIE QUIEN NO PUEDE ACERCAR A SU HORIZONTE LA SUBJETIVIDAD DE UNA EPOCA
Avatares del acto psicoanalítico en la clínica de hoy

El acto psicoanalítico: en él se hace un psicoanalista, por él se distingue de un psicoterapeuta, con él se implica al paciente como Sujeto de un inconsciente. Sin él, fuera del acto psicoanalítico, sólo hay la variedad de intervenciones que resultan de la subjetividad del terapeuta, o de su utilización de los tópicos de una doxa… cuando no actuaciones en las que el terapeuta se revela movido por las mismas pasiones que su neurótico paciente, o tan temeroso y defendido como él de sus pulsiones.

Lacan introdujo el acto psicoanalítico, dedicándole un Seminario entero (1967/68) —aún inédito en castellano— en un esfuerzo de rigor: encontrar “la lógica, con sus paradojas, que gobierna la ética que se inaugura con el acto psicoanalítico”. Etica que anteriormente, desde el Seminario sobre la Transferencia (1960/61) había explorado en el “deseo del psicoanalista”; lógica que terminará de formalizar como “discurso del analista”, un año después, desde el Seminario El reverso del psicoanálisis (1969/70).

Pero quien inventó el acto psicoanalítico fue Freud, a quien Lacan y todos los psicoanalistas de ayer y de hoy, lacanianos y no lacanianos, debemos ese acto inédito que subvirtió al Sujeto del siglo, permitiéndole la conquista de su deseo inconsciente: fue renunciando a la sugestión; desde la humildad de un decir sin referencias previas.

El Acheronte movebo del acto de Freud abrió el saber del inconsciente al Sujeto, ese Sujeto que se ignora en el saber de las huellas de su historia, ese saber que trabaja en la repetición inconsciente a expensas del Sujeto: es la dimensión del Sujeto y del saber que la Ciencia excluye, por muchos conocimientos que extraiga de la biología del viviente. Pero la Ciencia no objeta al saber del psicoanálisis. Los nuevos hallazgos de la genética y las neurociencias cuestionan toda idea de determinismo biológico y dan lugar a interacciones contingentes. El efecto de lenguaje, que hace nacer al Sujeto en el viviente humano, la Ciencia no lo desdeña, aunque no sepa como opera en él.

Lo que hoy más que nunca cuestiona el acto psicoanalítico e invita a los psicoanalistas a transmitir los avatares en los que opera, es la incidencia del discurso capitalista en la clínica del Sujeto: aquello que le resulta imposible de soportar del síntoma que le hace disidente de los imperativos neoindividualistas que le dominan. En esta Jornada de la EPFCL, estudiaremos la incidencia del acto psicoanalítico en sus avatares -siempre sorpresivos- en los Sujetos de hoy: las suertes de esa respuesta otra que la de las psicoterapias.

Comisión científica
Manuel Baldiz, Carmen Gallano, Carmen Lafuente, Clotilde Pascual, Mikel Plazaola, Maria Inés Rosales, Joan Salinas



 
    octubre 2005  
 
     
    Jornadas europeas de la EPFCL   —  [París]

 

 

El parentesco en cuestión
Filiación, adopción, nominación

El parentesco se encuentra hoy en cuestión en la civilización, y son incontables los libros y trabajos que se le dedican, sin olvidar las polémicas suscitadas por sus numerosas reformulaciones en nuestra civilización de la ciencia.
Para el psicoanálisis, se trata de una cuestión de origen.
Al afrontar los síntomas e interrogarse sobre sus causas, el psicoanálisis no pudo menos que escrutar los efectos de las figuras parentales. El asunto de la transmisión entre generaciones, tanto en lo que tiene de constituyente como en sus accidentes, le es coextensiva. Comienza por Freud con la teoría de la seducción, continúa con el complejo de Edipo como complejo nuclear de las neurosis, y lo encontramos hasta en las últimas reflexiones sobre el monoteísmo. También en Lacan, incluso antes de sus aportes específicos de los años cincuenta, su texto de 1938 Los complejos familiares en psicoanálisis ligaba las diversas patologías a las etapas y configuraciones de la vida familiar. Luego fue la metáfora paterna con su poder separador, luego el padre como excepción lógica, y finalmente, con el nudo borromeo, la función nominante.
Sin embargo, sobre estas cuestiones, el psicoanálisis no hace más que tomar el relevo de los sujetos mismos, al menos de aquellos que entran en su dispositivo. Al ser invitados a hablar libremente, sin censura, cada cual no puede hacer menos, incoerciblemente, que hablar de sus padres y madres, de su presencia o de su ausencia, del misterio de su unión, de las coyunturas de su nacimiento, de la acogida que se le dispensó, de lo que le fue acordado, rechazado, o impuesto, etc. Es lo mismo que decir que un postulado implícito lo lleva a buscar las llaves de su ser y de sus sufrimientos en la, o las, generaciones que le han precedido. Paralelamente, desde que Freud descubrió lo que llamaba "la novela familiar del neurótico", sabemos que los pequeños sujetos, imaginativos, se inventan unos padres a la medida de sus anhelos cada vez que no logran "adoptar" subjetivamente a quienes los engendraron.
Es un hecho demasiado masivo como para no ser central. Condujo al psicoanálisis a interrogar el lazo del inconsciente generador del síntoma con la historia individual, y pues al legado familiar, a la pareja de los padres y en especial a su deseo sexuado. Sin ninguna duda algo pasa entre las generaciones, siendo la cuestión poder precisar cuál es su naturaleza. Muchas son las fórmulas que se han ido depositando, de Freud a Lacan, desde las identificaciones edípicas presidiendo la defensa y los valores ideales, hasta el discurso del Otro y el deseo como deseo del Otro. Pero no por ello la teoría del síntoma puede ir en la cuenta de un familiarismo cualquiera. ¿Como se podría por lo demás rectificar el goce de un síntoma cuya causa fuese anterior al sujeto? Aquél tiene sin duda algunos amarres en el Otro, pero este Otro no responde de su síntoma ¿y cómo podría hacerlo, él, que nada sabe del goce, real?
¿Se trata más bien de saber cuáles son, si las hay, las condiciones generacionales de lo que Lacan llamaba en un tiempo "la humanización del deseo", o sea, de una sublimación de las pulsiones que permita a un sujeto inscribirse en un lazo social vivible, en donde sus propias capacidades de acción, de creación y de amor puedan llegar a satisfacerse?

La evolución de nuestra actualidad reaviva esta cuestión y quizás nos invita a renovar el planteamiento. La época está por la paridad, eso resulta patente, y toda disimetría instituida es juzgada como reaccionaria. La legislación lo refrenda en todos los niveles: poder parental, patria potestad, patronímico, etc. Sin embargo las exigencias subjetivas y las nuevas prácticas no siempre son homogéneas.
El que la ciencia se inmiscuya en los procesos de reproducción (la inseminación artificial, FIV, sin hablar de las madres portadoras aún no legalizadas en nuestro medio) permite ciertamente acudir en ayuda de la fecundidad, pero implica la disyunción, inédita en la historia, del engendramiento de los cuerpos y del acto sexual.
El control de los nacimientos hace posibles y efectivos los embarazos que se quieren sin padre, sean o no fruto de la ciencia. La célula elemental del parentesco se reduce entonces a la "ponedora" (pondeuse), como dice Lacan, y a su o sus productos. Elisión pues de la filiación simbólica, en provecho de la sola dimensión biológica de la reproducción, y exclusión no solamente de la función de padre sino del genitor mismo. En este punto la práctica contradice masivamente la ideología de la paridad, asegurando más bien una dominación casi total de lo que Marcela Iacub denomina con razón "El imperio del vientre".
Por otro lado, los matrimonios y sobre todo las adopciones de parejas homosexuales instauran un parentesco puramente simbólico, pasando solamente por el deseo de un niño, pero postula con ello que el parentesco puede definirse sin hacer referencia a la pareja sexuada. Paralelamente, los tests de ADN de paternidad imponen a los genitores deber asumir lo que se piensa como una función de padre reducida, es cierto, a su aspecto social y financiero más fáctico.
Es lo mismo que decir que los árboles genealógicos ya no son lo que eran: siempre hubo, desde luego, sujetos por fuera de la filiación, y pues sin herencia simbólica, niños abandonados, hoy nacidos de X, pero el fenómeno ha tomado una nueva extensión: imposible sostener, como hacía Lacan en 1958, que la familia conyugal es "el residuo último de la fragmentación de los grupos sociales", y menos aún que el intercambio de mujeres sea el fundamento de nuestras sociedades, tal como lo retomaba de Levi Strauss.
Hoy la reproducción ya no exige una pareja, el genitor es elevado a padre, la pareja parental no toma en consideración la diferencia de los sexos, y más aún, la familia prescinde de la pareja, lo que la adopción concedida a solteros sanciona en el plano jurídico. Todo esto, junto a la movilidad por no llamarlo inestabilidad de las uniones así como de las familias, constituye una nueva situación.
Vemos por otra parte que en estos acelerados reajustes, nuevas cuestiones salen a la luz. ¿Los sujetos tienen derecho a saber quién es el donador cuando nacieron por inseminación, o quién era la madre portadora, o quién era la parturienta cuando nacieron de X, y los genitores cuando fueron adoptados? Estas cuestiones, estas exigencias en ascenso, que no reciben por el momento las mismas respuestas en los distintos lugares, y que todas ellas reducen la filiación al engendramiento, manifiestan claramente, sin embargo, que la búsqueda de la identidad subjetiva pasa imperativamente para cada cual, por una interrogación sobre el origen, lo que no debe sorprender a los psicoanalistas.

Más que nunca se plantea la cuestión de medir hasta dónde ha llegado el psicoanálisis desde hace un siglo en el tratamiento de esta cuestión. La primera respuesta por el Edipo freudiano era sin duda solidaria de la familia de base conyugal. Las metamorfosis contemporáneas permiten medir mejor sus postulados implícitos, que son tres. Ella inscribía el engendramiento de los cuerpos en la serie de dos estirpes simbólicas; las dos figuras mayores, padre y madre, calcaban la división de los sexos; y finalmente en tercer lugar, ella hacía disimétricas las funciones paternas y maternas, haciendo de la madre el objeto primordial de la libido, y del padre el representante de la prohibición. Anudamiento pues de lo biológico y de lo simbólico, del parentesco y del sexo, de la ley y del deseo. Sabemos de qué modo este último rasgo es hoy denunciado como conservador por parte de la ideología paritaria, que lo reprocha tanto a Freud como a Lacan, olvidando (¿ignorancia, mala fe?) que más allá de su retorno a Freud este último se entregó a fundar una puesta en cuestión del Edipo que, según decía, "no puede estar indefinidamente en el cartel". Se puede seguir a lo largo de sus cerca de veinte años de seminario el camino que lo condujo de un elogio de la familia conyugal en la que se aloja el Edipo de Freud hasta una puesta en cuestión progresiva pero contínua de este Padre edípico, el cómico "perorante-Után" (pérorant Outang), como lo dice en El atolondradicho, hasta la afirmación de que el valor de la familia merecería ser puesto en cuestión, y hasta el esfuerzo por diferenciar las configuraciones sociales históricamente contingentes de las condiciones simbólicas y reales de la humanización del deseo.

Así pues, preguntas de hoy:

–¿Hasta donde, a la vista de lo que se desprende del discurso privado de los inconscientes, podemos desunir la diferencia sexual de aquello que se transmite de estructuración subjetiva de una a otra generación?

–¿Cómo los deseos sexuales repercuten en la acogida que se hace al niño? Tal como lo muestran las experiencias de hospitalismo, ni los buenos cuidados del cuerpo, ni siquiera el calor del afecto bastan, porque no pueden sustituir la acogida en un deseo no anónimo y que lleve la marca de un interés particularizado. La cuestión es entonces saber ¿cómo y hasta dónde este deseo se revele o no función del sexo, del aquel del niño, pero también del de los padres?

–¿Cómo definir sin el mito edípico la función paterna y la función materna, siendo además que la época tiende a homogeneizar los roles sociales?

–Lacan promovió un más allá del Edipo, pero no un más allá de la castración que, ella, no es un mito sino un dato que se demuestra ineludible en la experiencia analítica. A partir de ahí, la disparidad de los sexos en lugar de ello, ¿no es quizás el punto de objeción irreducible a los progresos de la paridad –por otra parte muy legítima– en el campo social?

–Siendo sustituible el nombre del padre, queda por definir la función única que sostiene lo plural de sus nombres, y que permite pasar de este nombre, según la tesis que Lacan opone al Edipo de Freud en 1975. Si es una función de nominación, un decir que nombra, ¿cuáles son sus diversos modos: decir del padre, madre que nombra, nominación por lo social, auto-nominación…?

Colette Soler, 5 de enero de 2005

Comité científico

Mario Binasco, Josée Mattéi, Diego Mautino, Carmen Lafuente, Viviana Bordenave, Frédéric Pellion, Colette Soler


puede descargar el tríptico informativo de esta jonada descarga de triptico

 

 
    noviembre 2004  
 
     
    Jornadas La psicoanàlisi i les psicoteràpies

programa en PDF

 

(...)
En el decurs de la seva història, la psicoanàlisi va buscar diferents solucions a aquesta aporia: separar psicoteràpia psicoanalítica i psicoanàlisi, separar psicoanàlisi pur i psicoanàlisi aplicat, diferenciar psicoanàlisi terapèutic i didàctic. Tot i que hem avançat en el tema, encara no està resolt del tot i per això ens continua convocant, a tots els analistes, a la reflexió. Més enllà dels interrogants que planteja als qui practiquem la psicoanàlisi, el tema comporta una dimensió ètica que interessa no només als psicoanalistes sinó també als diferents agents socials i, fins i tot, a la ciutadania en general –ho sàpiguen o no– perquè es tracta de l'ús ètic que es dóna al poder de la transferència sobre el subjecte que demana ajuda, tractament o teràpia; la dificultat rau en la no utilització d'aquest poder amb finalitat de domini, explotació i control social, sinó al servei de l'emancipació del subjecte.
El descobriment de l'inconscient freudià va permetre elucidar que només aquelles praxis que, de manera implícita o explícita, mantenen una referència al desig inconscient i a la seva marca particular per a cada subjecte, poden apuntar a una resolució dels símptomes i, per tant, a la sortida de les demandes que no impliquin la submissió als ideals de l'altre, o a una normalització que suposi portar-los a "marcar el pas" i que els permeti evitar caure en el redoblament de l'alienació de cada individu, fins a fregar la frontera amb les relacions més sectàries possibles. Només cal llegir Psicología de las masas y anàlisis del yo (Freud, 1921) per a adonar-se'n que això pot passar en totes les relacions transferencials, fins i tot en aquelles que actuen amb "bones intencions", perquè sabem quins mals que s'han produït sempre en la humanitat en nom de les bones intencions i de la recerca del bé del subjecte. El fet que la sortida de la impotència i l'exclusió impliquin que sigui, necessàriament, per la identificació i pel sotmetiment als models imperants, acostuma a ser un fantasma neuròtic. La psicoanàlisi permet plantejar a un subjecte el fet d'assumir la seva diferència radical sense haver de renunciar a unir el seu destí personal amb "l'obra humana" del seu temps.
(...)

Comissió científica
Manuel Baldiz, Ana Martínez, Josep Moya, Núria Rivera
Comissió d'organització

Mª Josep Cortiella, Francisco García, Josep Monseny, Dolors Tobar

BCN 2004 - 27 i 28 de novembre
organitzades amb ACCEP (Associació Catalana per a la Clínica i l'Ensenyament de la Psicoanàlisi)


puede descargar el tríptico informativo de esta jonada descarga de triptico

 
    octubre 2003  
 
     
    Jornadas Clínica de la violencia

programa en PDF

 

La violencia es siempre un fenómeno intrínseco al proceso mismo de civilización, pero ¿podemos afirmar que hoy se manifiesta mayoritariamente bajo nuevas formas sintomáticas: pasajes al acto en vez de elaboración simbólica o tratamiento imaginario de lo traumático, violencia que retorna sobre el sujeto mismo bajo la forma de conductas de autodestrucción, trastornos mórbidos ligados a la pulsión oral... etc?
Existen hoy particulares formas de violencia en el terreno doméstico, o ¿más bien asistimos a una denuncia de ese tipo de violencia bajo el peso de la crítica de la dominación masculina en las sociedades occidentales?
Como analistas debemos interrogarnos por esas nuevas formas de presentación del síntoma y del malestar, intentando proponer hipótesis para la comprensión del fenómeno de la violencia en nuestra sociedad que incluyan al inconsciente. El saber analítico es un instrumento para interrogar las lógicas inconscientes subyacentes a lo que puede ser identificado como "síntomas sociales", y puede aportar propuestas sobre lo que sería la particularidad del estado de violencia en nuestra civilización actual.
Estas Jornadas se plantean como un intercambio de experiencias y un debate sobre cuestiones clínicas y éticas dirigido a todos aquellos que, psicoanalistas o no, están concernidos por los efectos de lo que serían esas nuevas formas de violencia.

Comisión Científica

Rithée Cevasco, Carmen Lafuente, Josep Monseny, Josep Moya.
Comisión Organizativa
Xavier Campamà, Francisco García Llorens, Eva León, Rosa Miracle, Nuria Rivera.

BCN 2003 - 4 y 5 de octubre

puede descargar el tríptico informativo de esta jonada descarga de triptico

 

 
 

 

 
s